CANDELA AL JARRO HASTA QUE SUELTE EL FONDO: LA SOLUCIÓN CUBANA

CANDELA AL JARRO HASTA QUE SUELTE EL FONDO: LA SOLUCIÓN CUBANA

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Por Gualdo Hidalgo. Ex preso politico cubano.

 

Executiveeditor@latinhf.com

 

Del Generalísimo Antonio Maceo a Luis Posada Carriles, el espíritu del mensaje es el mismo: Mendigar derechos es propio de cobardes. La libertad se conquista con el filo del machete. Tras una vida de entrega a la lucha anticastrista, muchos veteranos luchadores del exilio se sienten desilusionados, precisamente cuando el momento del combate final ha llegado.

 

 

 

La mal llamada Revolución cubana no aguanta más. Fidel Castro y su maquinaria de terror es como un borracho deambulando zigzagueante por las calles de toda Cuba: un borracho que se cae, que se cae…pero que no se cae. Se requiere del empujoncito final.

 

 

 

Los regímenes dictatoriales no se caen por inercia. En estos momentos, la dictadura cubana es una fruta madura, a punto de caer, pero se precisa darle con el palo. Para los luchadores por la libertad de Cuba, es el momento de prender la chispa que encienda la llama.

 

 

 

La lucha histórica del exilio contra el castrismo ha estado desfasada.  Durante años, se enviaron comandos para crear focos insurreccionales en momentos en que Fidel Castro estaba en condiciones de movilizar a cientos de miles de campesinos milicianos para perseguirlos y capturarlos.

 

 

 

Fidel Castro ha perdido todo ese apoyo, y todos aquellos millares de campesinos –tras medio siglo de haber sido explotados y esquimaldos- están mejor dispuestos a perseguirlo a él, al tirano miserable que les ha robado sus vidas.

 

 

 

A Ernesto Che Guevara le fascinaba hablar del poder “catalizador” de la guerrilla, y de la necesidad de crear el “terror revolucionario” para que el pueblo – colocado entre dos fuegos- se viera obligado a rebelarse.

 

 

 

La técnica les funcionó de maravilla. Recuerdo de niño el ver llegar incesantemente a la guerrilla a hombres escapados de la ciudad, sin más opciones que unirse a Fidel Castro o ser eliminados en las ciudades tras producirse un sabotaje o el ajusticiamiento de un jerarca de Fulgencio Batista.

 

 

 

La historia es la misma, y ese poder “catalizador” del que hablaba el Che Guevara, sigue siendo válido en las presentes circunstancias.

 

 

 

La disidencia no liberará a Cuba. El que las personas disientan, el que no estén de acuerdo con él, nunca le ha preocupado en lo más mínimo a Fidel Castro. Jamás la dictadura cubana caerá por el simple hecho de que grupos de individuos expresen su disconformidad.

 

 

 

Para el tirano sádico que no entiende otro lenguaje que el estampido de un disparo silbándole en la oreja, un disidente es una ovejita – de entre once millones de corderos- que al momento de ser violada, encarcelada o asesinada le expresará cortésmente al lobo castrista que discrepa de él.

 

 

 

Los hermanos Castro mantienen un juego oportunista con la disidencia, y se benefician de ella. Al punto de que algunos disidentes y blogueros son en realidad agentes de la Seguridad del Estado. Aunque la disidencia es un movimiento legítimo de oposición contra el régimen, y merece todo el respeto y apoyo, la gigantesca maquinaria opresiva cubana no se siente amenazada, e incluso, la utiliza con fines propagandísticos para dar una imagen de que en Cuba se permiten espacios de oposición, y de aquí que haya permitido a legítimos disidentes el viajar al exterior.

 

 

 

Dado que el modelo europeo de la disidencia no conducirá a la liberación, urge romper las reglas del juego impuestas por los Castro.

 

 

 

El que a hierro mata a hierro muere.

 

 

 

Reivindicamos la legitimidad de titanes por la libertad de Cuba como el glorioso dirigente estudiantil Jose Antonio Echeverría, caído en combate cuando trataba de “ajusticiar a la fiera en su propia madriguera”, y la tea incendiaria del Generalísimo Máximo Gómez y demás héroes mambises.

 

 

 

Durante mi viaje a Cuba en 2012, cuando me vi obligado a tomar el Arzobispado de Holguín para que me permitieran regresar a Estados Unidos (Ver el enlace) http://partidorepublicanodecuba.org/archives/8499  decidí hospedarme en Trinidad para poder contemplar Tope de Collantes y El Escambray.  Los taxistas eran ex oficiales del Minint que se venden por un dólar. Del Escambray salí convencido de la factibilidad y urgencia de reiniciar la lucha frontal contra el castrismo.

 

 

 

Como consecuencia de haberle comunicado mis ideas a un periodista de Radio Martí (en realidad, un agente de la Seguridad del Estado), en mi siguiente viaje a La Habana desde Panamá, las autoridades cubanas no me permitieron ingresar al aeropuerto tras mi descenso del avión, y al siguiente día me deportaron en el mismo avión de Copa Air, rumbo a Panamá.

 

 

 

Para el asalto final contra el castrismo, solo se requiere, “Unos Pocos Hombres Buenos” (A Few Good Men). Es un mito histórico de que los pueblos se rebelan en masa y espontáneamente. Siempre las insurrecciones populares han estado antecedidas por un reducido grupo de hombres que ha prendido la chispa que encendió la llama.

 

 

 

Ahora o nunca.

 

 

 

Desafortunadamente, las condiciones históricas conspiraron no solo para que no se recuperara Cuba sino también para que se perdiera Miami.

 


Miami es un caso perdido. Según los cálculos de desertores de la inteligencia cubana y analistas de la CIA, no menos de 300 agentes de la Seguridad del Estado operan en el área, incluido unos 85 agentes de la CIA que desde 1961 fueron reclutados como doble agentes por el G2 cubano. La inteligencia cubana ha infiltrado el Senado, el Departamento de Estado, el Departamento de Defensa, la CIA, el FBI, Radio y TV Martí, en fin, prácticamente todo.

 

 

 

De Miami hay que olvidarse pues solo podría salvarla Saavedra, y no con una, sino con cincuenta mil aplanadoras. La tarea seria gigantesca pues trataría de Reconstruir Miami (Rebuild Miami).

 

 

 

Regards,

 

 

 

Gualdo Hidalgo
Director, Latin Heritage Foundation
8 Nunn Avenue, Washington, NJ 07882
Phone:(908)-835-0150

 

 

 

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